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S?, tengo tiempo extra para tomar ex?menes, pero no, no quieres mi discapacidad de aprendizaje

Recuerdo v?vidamente la primera vez que tuve que justificar el tiempo extra para hacer un examen. Era mi segundo a?o de secundaria, y los otros ni?os especiales y yo hab?amos sido acordonados para tomar nuestras finales. Mi enamorado pas? y dije hola, con suerte.

“What are you getting extra time or something ” he said. I was surprised but not shaken. I told him I was. “Well that’s not fair,” he said.

“Would you ask a handicapped person to compete in a race without his wheelchair ” I said. He retorted that ADHD isn’t the same as being handicapped. “Just because you can’t see it doesn’t make it any less real,” I said and walked away. I got an A- on that final. It was Algebra II.

Tener una discapacidad que la gente no puede ver es una lucha constante de justificaci?n. Adem?s del TDAH, tengo una dislexia leve y una serie de diagn?sticos molestos y vagos, que incluyen una discapacidad del aprendizaje de idiomas y una discapacidad matem?tica.

Comenz? en primer grado. No pod?a leer, as? que mi madre me hizo evaluar. Me diagnosticaron una discapacidad de lectura, la antigua forma de decir dislexia. En segundo grado, me separaron del resto de mis compa?eros de clase. Me sent? en una habitaci?n con otros cuatro o cinco ni?os, la mayor?a de los cuales ten?an problemas mucho m?s graves. A medida que crec?a y mi trabajo de clase se volv?a m?s complicado, segu? luchando. Me evaluaron nuevamente y me dijeron que no hab?a nada malo en m

Mi madre no estuvo de acuerdo. Ella me llev? a un especialista diferente que confirm? que ten?a problemas de aprendizaje, algunos en realidad. La raz?n por la que eran dif?ciles de ver es porque soy inteligente. Hay un nombre para esto: dos veces excepcional. Es cuando un ni?o tiene una gran inteligencia y una discapacidad de aprendizaje. Muchos estudiantes dos veces excepcionales no son diagnosticados. La mayor?a, como yo, puede compensar su debilidad. Pueden obtener C cuando podr?an obtener A, pero a menos que alguien cuestione su desempe?o, no hay raz?n para sacudir el bote. Afortunadamente, mi madre es una interrogante y sacudi? el bote.

En tercer grado, me diagnosticaron TDAH, una discapacidad matem?tica y discapacidad del lenguaje. Mi madre se resisti? a ponerme medicamentos. En cambio, obtuve tutores, tiempo extendido en las pruebas y permiso para usar una calculadora cuando otros no pod?an. Finalmente estaba actuando a mi nivel de habilidad.

En quinto grado, llegaba a casa llorando todos los d?as. Nos mudamos a California, y en mi nueva escuela me molestaban constantemente por hablar demasiado y decir estupideces. No pod?a controlar la forma en que actuaba. Un psic?logo recomend? AGREGAR medicaci?n. Lo intentamos y al instante volv? a tener el control; mi impulsividad se desvaneci? y ya no era un marginado social.

La secundaria era m?s complicada. Era vergonzoso esperar en el aula despu?s de que todos los dem?s se hubieran ido para terminar una prueba. Mis amigos constantemente cuestionaban mi tiempo extendido. Algunos fueron tan lejos como para tratar de convencer a sus padres de que los hicieran una prueba para poder hacerse la prueba. No funciona de esa manera.

Nunca les dije a mis amigos que me tomaba el doble de tiempo hacer mi tarea, que me perd?a tanto en ecuaciones matem?ticas que quer?a llorar, y que todav?a no pod?a enumerar los meses en orden a pesar de tener 16 a?os. En cambio, dej? que se pusieran celosos y guard? mis momentos para romper el l?piz para m

Todo fue una batalla: hacer la tarea, obtener tiempo extendido y otras excepciones, incluso aprender de s? mismo. Mi discapacidad del idioma significaba que era dif?cil para m? aprender un nuevo idioma, por lo que se agit? ese requisito; En cambio, fui al campamento de inmersi?n en espa?ol durante el verano. Conseguir un tiempo extendido en los ex?menes SAT, SAT II y AP fue una pelea que involucr? montones de informes que prueban que estaba aprendiendo discapacitado. Ganamos.

Al mismo tiempo que mi madre luchaba por m?, tambi?n abogaba por mi hermano menor que tiene dislexia severa. Despu?s de tratar con nosotros, qued? tan fascinada por las dificultades de aprendizaje que obtuvo un doctorado en psicolog?a educativa. Mi madre ahora es una de las psic?logas m?s destacadas que se especializa en mentes dos veces excepcionales en la naci?n. Ella ha cambiado la vida de los ni?os y ha hecho llorar a los padres al atrapar cosas que otros se han perdido.

La gente me dice que el TDAH u otras discapacidades de aprendizaje no son reales, pero pasa un d?a en mi mente y lo entender?s. Imagina que tus pensamientos son constantemente interrumpidos. Imagina no poder hacer matem?ticas b?sicas. Imagina deletrear o decir cosas tan mal que es c?mico. Imagine llegar constantemente tarde a pesar de todos los esfuerzos para no llegar. Imagine que su inteligencia y capacidad se cuestionan constantemente debido a cosas que no puede controlar.

Eso es lo que es tener una discapacidad de aprendizaje.

Por Scout Maceachron. Reimpreso de: Revista Diecisiete

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